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21 de enero de 2008

HONGOS: ALIMENTO Y MEDICINA (Micelio de Cordiyceps)

HONGOS: ALIMENTO Y MEDICINA

(EXTRACTO DE LA CONFERENCIA DEL DR LUIS FERNANDO CARDONA URREA, ESCUELA DE BIOCIENCIAS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MEDELLÍN)

4. CORDYCEPS

A continuación presentamos apartes de la traducción del trabajo de Holliday y colaboradores sobre Cordyceps, hongo empleado en la medicina tradicional china como vigorizante desde el año 1.700 A.C. en la dinastía Yin (Holliday et al., 2003).

La cepa de Cordyceps Cs-4 fue la primera cepa comercial de Cordyceps aislada en 1982 en el Instituto de Materia Médica de China. Su ah amorfo se conoce como Paecylomyces Hepali Chen. Se han involucrado a más de 2000 pacientes en los ensayos clínicos de la cepa Cs-4; y se han producido varios productos comerciales de las siguientes cepas aisladas de Cordyceps sinensis provenientes del campo: Cephalosporium sinensis; Paecilomyces sinensis Cn 80-2; Hirsutella sinensis; Topycladium sinensis; Scytalidium hepiali G.L.Li. Los recientes avances sobre su cultivo en China han originado al menos 10 estados asexuales (Deuteromycotina) entre ellos Paecilomyces hepialy y Cephalosporium sinensis (Holliday et al., 2003).

Descripción y hábitat natural. El cuerpo fructífero aparece sobre el piso en verano como una espada alargada de aproximadamente 3-6 cm. de largo por cerca de 0.4 a 0.7 cm. de grosor. Es un hongo parásito de larvas de especies de Hepialis spp. La larva es colonizada por el hongo y la parte más interna del cuerpo se llena de micelio. La forma de la oruga se mantiene, incluyendo la piel más externa deshidratada. Se llama Cordyceps debido a la cabeza inflada del estroma. Crece en altitudes de 3000 m.s.n.m. y superiores, en el Tibet, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos, Rusia, Holanda, Italia, Kenya, Tanzania y otros países (Holliday et al., 2003).

Propiedades medicinales. El hongo Cordyceps unido a la larva de oruga se ha usado como alimento y como medicina en el Oriente, por milenios. En China se consume en sopas y cocinado con carnes de cerdo, pollo y mariscos. Cocinado con cerdo se usa para el tratamiento de la impotencia, la anemia, la dependencia al opio; tomado es un antídoto contra la intoxicación con opiáceos. Ha sido usado principalmente como tónico para el fortalecimiento después de enfermedades graves. Otros usos tradicionales incluyen tratamiento de tos, tuberculosis, dolor en la parte inferior de la espalda, impotencia, infertilidad, menstruación irregular, debilidad senil, tranquilizadora o sedante, fortificante de los pulmones, los riñones, reparador de la médula ósea, para reducir la flema y detener hemorragias. Los polisacáridos de Cordyceps sinensis presentan varias actividades: hipoglicémica, hipolipidémica, inmunoestimulante, radio protectiva, antitumoral y antileucémica (Holliday et al., 2003).

Sus principales constituyentes de bajo peso molecular son: los nucleótidos adenosina, uracilo, uridina, guanina, guanosina, los ácidos grasos, linoléico, oleico, palmítico, los aminoácidos L-triptófano, L-lisina, L-glutamato, L-arginina y L-tiroxina. Algunos de sus neocleósidos como la adenosina inhiben la agregación plaquetaria. Otros constituyentes de Cordyceps sinesis son: galactomananos, poliamidas como espermina, espermidina, homoespermidina, putrescina, 1.3 diaminopropano, varios dipéptidos poco comunes, minerales, vitaminas B1, B12, E y K; todos los aminoácidos esenciales. También contiene d-manitol, ergosterol, y sus derivados, alcaloides y esteroles (Holliday et al., 2003).

Funciones hipocolesterolemicas. Los extractos de micelio cultivado han mostrado repetidamente en estudios sobre animales que disminuyen los triglicéridos, el complejo colesterol-proteína de muy baja densidad, lo mismo que el colesterol total del plasma sanguíneo, mientras que el colesterol-proteína de alta densidad se incrementa, mejorando con ello las funciones cardiovascular y circulatoria. En un estudio de 273 casos de hiperlipidemia, se disminuyó el colesterol total en un 17.5% en el 62% de los pacientes, después de 4 a 8 semanas. El nivel de triglicéridos descendió en un 20% en 56% de los pacientes. No se observaron efectos colaterales serios, aunque algunos pacientes mostraron resequedad en la boca, rasquiña en la piel, somnolencia, náuseas y diarrea (Holliday et al., 2003).

Funciones hepáticas. En ratones los extractos del micelio de Cordyceps sinensis, en dosis de 200 mg/Kg. diarios durante 21 días demostraron el incremento de la relación fósforo ATP/inorgánico, es decir, un estado de alta energía del hígado sin cambios significativos en el pH celular, ni incidencia de fibrosis, esteatosis, inflamación o necrosis. En un estudio clínico con 70 pacientes con cirrosis y hepatitis B crónica se suministró 4.5g/día de micelio cultivado de Cordyceps sinesis, anamórfico (Cephalosporium sinensis); el 68% mostró respuesta significativa con el mejoramiento de la relación γ-globulina sérica/albúmina, los niveles de turbidez de timol, y enzima glutamato-piruvato-transaminasa del suero. En un estudio de 3 meses con 33 pacientes con hepatitis B, una cepa micelar de Cordyceps (Mortierella hepiali) disminuyó la γ-globulina en un 29% e incrementó los niveles de albúmina en un 20%. En el 78% de los pacientes, la piruvato-transaminasa sérica retornó al nivel normal.

Funciones endocrinas y adrenales. En ratas los extractos hidrosolubles de micelio de Cordyceps sinensis inducen un incremento en la producción de corticosterona dependiendo de la dosis, siendo máxima con 25 mg/ml, lo cual podría explicar la actividad antirrechazo de Cordyceps en experimentos de transplantes de órganos y su posible uso en el tratamiento de alergias e inflamaciones (Holliday et al., 2003).

Funciones renales y genitourinarias. En China se demostró que Cordyceps puede prevenir la nefrotoxicidad inducida en animales por la gentamicina. Disminuye el deterioro del metabolismo tubular y el transporte de iones, promueve la síntesis de DNA en las células de los riñones y retarda la proteinuria. Desórdenes renales. En la medicina china tradicional se considera Cordyceps como el principal tónico de los riñones, y se indica su uso en el tratamiento de la nefropatía de IgA (enfermedad de Berger). A 69 pacientes con transplante de riñón se les administró 3 g/día de Cordyceps y ciclosporina 5 mg/Kg., disminuyéndose significativamente la nefrotoxicidad comparado con un grupo que recibió ciclosporina más placebo. Cordyceps ejerció un efecto protector contra los efectos de la ciclosporina, disminuyendo los niveles de úrea, N-acetil glucosamina y creatinina del suero. A los pacientes con transplantes de riñón se les mantiene inmunosuprimidos con azatioprin, desarrollando leucopenia como efecto colateral de la droga que bloquea la síntesis de DNA y RNA, su principal efecto es la supresión de la médula ósea. Otros agentes inmunosupresivos causan hipertensión, hyperlipidemia y nefrotoxicidad como efectos colaterales. El uso de Cordyceps en estos casos, aumenta la cuenta de leucocitos en los pacientes aunque continúen recibiendo prednisona y ciclosporina (Holliday et al., 2003).

Funciones inmunes. Cáncer. Los extractos acuosos de cuerpos fructíferos liofilizados (100 mg/Kg.) disminuyeron significativamente en ratas los focos de metástasis de cáncer inducido. Los mismos extractos pero en dosis de 10 μ/ml demuestran actividad antitumoral. Sin embargo, la cordicepina (2´ y 3´ desoxiadenosina), el agente anticanceroso de Cordyceps no se ha detectado en todas las muestras analizadas. De 59 pacientes con cáncer avanzado de pulmón, el 95% pudo completar el tratamiento químico y radioterapéutico con el uso de extracto de micelio cultivado de Cordyceps comparado con el 64% del grupo control. Más del 85% de los pacientes tratados con el hongo mostraron cuentas más altas de células sanguíneas normales, contra el 59% del grupo control. El 46% de un grupo de pacientes con cáncer de pulmón tratados con micelio de Cordyceps sinensis junto con quimioterapia redujeron el tamaño de sus tumores. En otro estudio con pacientes de cáncer con varios tipos de tumores el tratamiento con Cordyceps mejoró los síntomas en la mayoría de ellos, logró que los glóbulos blancos se mantuvieran por debajo de 3.000 mm3 y se redujo el tamaño de los tumores en el 50% de la población estudiada (Holliday et al., 2003).

Inmunopotenciación. Los extractos acuosos de cuerpos fructíferos y de micelio de Cordyceps sinensis son potentes inmunopotenciadores. Por ejemplo, 200 mg/Kg. administrados durante 25 días aumentaron significativamente la actividad fagocítica de las células de Kupffer. Dosis de 100, 150 y 200 mg de extractos etanólicos de cuerpos fructíferos liofilizados aumentaron las unidades formadoras de colonias de eritrocitos y fibroblastos en la médula ósea de los ratones. Dosis altas (3 g y 5 g/Kg.) de extractos de cuerpo fructíferos de Cordyceps aumenta la actividad de las células asesinas naturales disminuida por ciclofosfamida y reducen la incidencia de melanoma de ratón. También disminuyen la supresión inducida de la actividad de linfocitos B productores de los anticuerpos IgG e IgM.

Inmunosupresión. Las acciones inmonosupresivas de C. sinensis inhiben el factor de necrosis tumoral, la interleuquina 2, y la actividad de las células asesinas naturales; en pacientes con lupus sistémico eritomatoso, cuerpos fructíferos de Cordyceps disminuyen la producción defectuosa de interleuquina 2 (Holliday et al., 2003).

Funciones neurológicas y fisiológicas. Los extractos de micelio de Cordyceps sinensis disminuyen significativamente la actividad monoamina-oxidasa B en cerebros de ratas y ratones in Vitro. Funciones metabólicas y nutricionales. Fracciones crudas y purificadas de polisacáridos de micelio de Cordyceps sinensis disminuyen significativamente los niveles de glucosa en ratones diabéticos, con dosis de 25-100 mg/kg. Desórdenes metabólicos y nutricionales. El producto a base de Cordyceps Cs-4 en dosis de 3 g diarios aumenta la capacidad aeróbica mejorando el desempeño físico y la habilidad de resistir a la fatiga. 34 pacientes con enfermedad crónica del corazón con tratamientos regulares y 3 a 4 g diarios de Cs-4 durante 23 a 29 meses mejoraron la capacidad física, la actividad sexual y la condición psíquica-emocional. Envejecimiento. El tratamiento con Cs-4 mejoró a muchos pacientes la hiposexualidad, la disnea, la intolerancia al frío, a la vez que incrementó significativamente la actividad superóxido dismutasa de los glóbulos rojos y disminuyó el malonaldehído en el plasma sanguíneo, un indicador de radicales de oxígeno libres y lipoperóxido. Preñez y lactancia. Los extractos de 3 cepas de micelio cultivado de Cephalosporium sinensis y Cordyceps (Cs B-4141) no produjeron actividad teratogénica en ratas preñadas. No hay información disponible sobre la seguridad de Cordyceps para mujeres preñadas y en lactancia o para infantes que se amamanten (Holliday et al., 2003).

Desórdenes reproductivos. El Instituto de Materia Médica de Beijing en uno de sus estudios encontró un mejoramiento de la función sexual en 65.3% usando Cordyceps comparado con un 24.9% con placebo. En otro ensayo con extracto de micelio cultivado se aumentó la cuenta espermática después del tratamiento con el hongo; los beneficios también se han reportado en los pacientes más viejos: 123 ancianos tratados con Cordyces mejoraron la impotencia en un 63% contra el 33% con el placebo; la emisión de semen mejoró en un 67% contra 0% con el placebo; en las mujeres hubo mejoría en el 86% de los casos contra el 0% con placebo. La menoxenia o menstruación anormal también fue mejorada en un 100% lo mismo que las mujeres diagnosticadas con hipoleucorragia. También se han reportado niveles incrementados de estradiol, testosterona y cortisol después de 40 días de tratamiento. En un estudio sobre 22 hombres impotentes el número de espermas deformadas disminuyó desde 70% hasta 50% y la rata de supervivencia de los espermas se aumentó desde 29.45% hasta 52%. El mejoramiento clínico de la impotencia se encontró en más del 50% de los pacientes y una tercera parte logró la copulación (Holliday et al., 2003).

Desórdenes respiratorios y pulmonares. La mayoría de los estudios clínicos sobre Cordyceps en enfermedades respiratorias se han hecho sobre la bronquitis crónica. Otros se han enfocado sobre el asma y las enfermedades pulmonares y cardíacas. En todos los estudios los investigadores han reportado que Cordyceps mejora más los síntomas que las drogas de control. En un estudio con 45 pacientes de enfermedades respiratorias incluyendo bronquitis crónica y enfermedades pulmonares y neumonocistitis se encontró que el 87% mejoró después de tomar extracto de micelio de Cordyceps. En el tratamiento de bronquitis crónica hubo mejoría en un 77 a un 92% de los casos. Por ejemplo, de 100 pacientes con bronquitis crónica tratados con el extracto durante 15 días a 3 meses, el 92% mejoró el apetito, disminuyó los fríos, mejoró la tos y la expectoración, aumentó la vitalidad y redujo o eliminó el sudor nocturno (Holliday et al., 2003).

Dosificación. El hongo cosechado en el campo tradicionalmente se toma en dosis de 5 ó 10 g/día, aunque para obtener efectos sedativos y vigorizantes, mejorar la potencia sexual, para el fortalecimiento después de una enfermedad, contra la anemia, el sudor nocturno, la tos y el cansancio excesivo, se emplean de 3 a 9 g y 15 g con pollo al vapor como tónico (Holliday et al., 2003).

Perfil de seguridad. Debido al incremento de los niveles de la hormona sexual masculina Cordyceps puede ser contraindicado en pacientes con prostatitis. Por el contenido de adenosina en el hongo, la inhibición de la agregación plaquetaria puede afectar a los pacientes que estén empleando medicamentos antitrombóticos. De acuerdo con la actividad incrementada en la producción de corticosterona con Cordyceps y su aplicación como un sustituto inmunosupresivo en pacientes con órganos transplantados la toma de corticosteroides debe ser consultada con el médico antes de usar productos de Cordyceps porque podría tener un efecto aditivo y requerir menos dosis de corticosteroides. Extractos con micelio de Cordyceps cultivado inhiben significativamente la actividad de la enzima monoamino oxidasa tipo B in Vitro. Sin embargo, en la literatura no se han reportado sus efectos in vivo; como precaución los pacientes que reciben inhibidores de monoamino oxidasa deben consultar al médico sobre el consumo de productos de Cordyceps. Funciones respiratoria y pulmonar. Un extracto de micelio cultivado demostró in Vitro un efecto relajante de la tráquea dependiendo de la dosis, en ratas. La concentración de 10μ/ml fue la más efectiva y fue 6 a 8 veces más fuerte que la del extracto del hongo cosechado del campo. El extracto de micelio también relajó las contracciones persistentes de la aorta de rata (Holliday et al., 2003).

Precauciones especiales. Los casos de envenenamiento con plomo debidos a una colecta contaminada de Cordyceps proveniente del campo sugieren tener cuidado de consumir tales hongos sin análisis de minerales adecuado. A la fecha se ha reportado un solo caso de reacción alérgica sistémica debido a la cepa miceliar Cs-4 de Cordyceps (Holliday et al., 2003).

Toxicología.

Mutagenicidad. Los extractos de micelio cultivado de las cepas Cs-4, Cs-B 414 y Cephalosporium sinensis no produjeron mutagenicidad en el test de Ames con cepas de Salmonella Typhimurium. Toxicidad en modelos de animales. La cepa Cs-414 una LD50 en ratón de 27.26 más o menos 4.38 g/Kg. intraperitoneales. La dosis oral tolerada fue de 2.5-300 g/kg. No se encontró toxicidad hematológica significativa en conejos a los cuales se les administró una dosis oral de 10 g/Kg./día durante 3 meses. No hubo toxicidad significativa en hígado ni riñones comparada con los conejos alimentados con placebos. La forma silvestre de Cordyceps sinensis en dosis intraperitoneal de 30-50 g/Kg. causaron la muerte de cada uno de los ratones de la prueba y algunos perecieron con sólo I g/Kg.; un grupo de ratones al que se le suministró oralmente 80 g/k de varias cepas micéliares de Cordyceps sinensis no presentó signos de toxicidad y no hubo muerte alguna. La alta tasa de mortalidad ocurrida con los hongos silvestres, es probablemente atribuible a contaminación bacteriana (Holliday et al., 2003).

En dos estudios de toxicidad, uno de un mes y otro de tres meses, no se encontró toxicidad ni hubo muerte de ratas con dosis de 3 g/Kg. de Cs-4 administrados oralmente ni se presentaron diferencias significativas en el peso de órganos y en las células sanguíneas periféricas entre los tratamientos y los controles respectivos. En ensayos parecidos, con conejos y dosis de 10 g/Kg. de Cs-414, no se presentaron muertes, ni fiebres, ni cambios en el ritmo cardíaco, o condiciones físicas generales, comparadas con el placebo. Por el contrario, los animales tratados aumentaron de peso y las cuentas espermáticas. En ratones machos inmaduros, el extracto de polvo de Cordyceps (2-3 g/Kg.) aumentaron significativamente el peso de las glándulas prepuciales, las vesículas seminales, testículos, pesos corporal y glándulas adrenales. En ratones hembras inmaduras, la misma dosis incrementó el peso de las glándulas uterinas (Holliday et al., 2003).

Cultivo. El principal método de cultivo de Cordyceps en China es la fermentación, en estado líquido, en el cual se introduce el organismo en un tanque de medio líquido estéril que se formula asegurando la provisión de todos los componentes nutricionales necesarios para un crecimiento rápido. El micelio se filtra, se deshidrata y se usa como tal o se somete a procesamiento posterior. En el sobrenadante quedan muchos compuestos bioactivos, aquellos componentes extracelulares, que se encuentran sólo en pequeñas cantidades en el micelio. El segundo método de cultivo es la fermentación en estado sólido utilizado por la mayoría de los cultivadores japoneses y norteamericanos; el micelio se hace crecer en bolsas de plástico o en frascos de vidrio casi siempre sobre granos de cereal estilizado, ya sea arroz, trigo o centeno, aunque se han usado muchos tipos diferentes de grano. Después de algún período de crecimiento se cosecha el micelio con el grano residual. En este caso, alrededor del 80% del producto consiste en residuos del cereal, pero se le abona la bondad de contener los compuestos extracelulares (Holliday et al., 2003).